No sé qué me pasa
Necesitas entender cómo funciona tu cerebro y tu corazón para conocerte, ganar equilibrio, regular tus emociones y encontrar una estabilidad emocional que te permita ser feliz.
La distancia no es un obstáculo para solucionar tus problemas. Solo necesitas una buena conexión a Internet para que siempre tengas al mejor equipo de psicólogos al otro lado, dispuestos a ayudarte sea cual sea tu dificultad.
Terapia de pareja
Las relaciones de pareja son un mundo de encuentros y desencuentros. Te ayudamos a identificar la dificultad en la relación de pareja y a construir una relación más saludable, trabajando las necesidades de cada uno y las de la relación.
Terapia individual
Haremos un trabajo personalizado, nos enfocaremos en tus necesidades y tus dificultades, aunque todavía no tengas claro cómo ponerles nombre. Podemos empezar por “no sé qué me pasa”.
El 50 % de la terapia consiste en entender qué te pasa y por qué, qué síntomas tienes y por qué están ahí. El otro 50 % de la terapia consiste en enseñarte a regular el malestar y a resolver o gestionar la situación que lo genera.
NO SE LO QUE ME PASA
¿Es normal sentir que no sé qué me pasa?
Sí, es muy normal. Muchas personas llegan a terapia con esa sensación difusa de malestar, sin poder señalar algo concreto. A veces no hay una palabra clara para lo que sientes, y eso no lo hace menos importante. Que no sepas qué te pasa no significa que no haya algo ahí; significa que necesitas un espacio para entenderlo con calma.
¿Tengo que saber explicar lo que me ocurre para ir al psicólogo?
No. No necesitas traerlo ordenado ni tener respuestas claras. Puedes venir incluso diciendo “no sé qué me pasa, solo sé que no estoy bien”. La terapia también sirve justo para eso: para poner palabras a lo que ahora mismo se siente confuso o desordenado. Lo vamos descubriendo juntos, paso a paso.
¿Y si no tengo un problema “grave”?
No hace falta que sea algo grave para pedir ayuda. A veces el malestar no es intenso, pero sí constante, y eso ya es motivo suficiente. Cuidarte no requiere justificarte. Si algo dentro de ti te pide atención, merece ser escuchado.
¿Puede la terapia ayudarme aunque no sepa por dónde empezar?
Sí. La terapia no empieza exigiéndote claridad, empieza acompañándote desde donde estás. A través de la conversación, la escucha y el vínculo, poco a poco van apareciendo las piezas que ahora mismo no encajan. No tienes que saber el camino; lo vamos construyendo juntos.
¿Y si tengo miedo de descubrir cosas que no me gusten?
Ese miedo es muy comprensible. En terapia no se trata de remover sin sentido, sino de ir con cuidado, respetando tus tiempos y tus límites. Nada se fuerza. El objetivo no es que sufras, sino que entiendas y alivies lo que te pesa, siempre desde un lugar seguro.